martes, 12 de octubre de 2010

Despierto.

Todo sigue igual a mi alrededor. Los apuntes revueltos sobre la mesa; la ropa que me quité anoche sigue en el respaldo de la silla; la taza de café espera paciente que la lleve de vuelta a la cocina, aunque sabe que eso siempre se demora demasiado. Las paredes vacías continúan esperando que las decore en algún momento. El caos y la pasividad ante el desorden parecen seguir reinando a mi alrededor. Como siempre, me molesta no haber hecho las cosas en su momento. Pero esta vez hay algo más. Ahora no solo pasa algo fuera. 

Parece que echo en falta algo en todo esto. Es entonces cuando entiendo. Despierto y no tengo alas. Pero eso ya no importa. Porque por fín hoy decido comenzar a construirlas. Buscaré las plumas y me haré con el cielo de nuevo. Recogeré sueños, esperanzas, plumas de ángeles caidos, luces de estrellas fugaces...

Y mostraré esas plumas que el mundo nos deja ante nuestros ojos y crear entonces con ellas algo que valga la pena. Llenarnos el alma con un poco de algo y puede que mucho de nada. 

Saludos de una cazadora de plumas, o, al fin y al cabo, de una recolectora de sueños.

3 comentarios:

  1. Mucha suerte en tu misión, Hunter.

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  2. Gracías. Espero que te embarques en ella siempre que quieras, amigo.

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  3. El otro día pusieron Forrest Gump en la tv.
    Empieza y termina con una pluma que se desliza sobre la banda sonora con un encanto especial.
    Seguro que las cazas tan bonitas como esa.

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