Fotografía: Alejandro Rodríguez Alfaro.
Vivimos rodeados de un gris que en ocasiones tratan de maquillar con un cierto tono de verdes para que no nos sintamos tan fuera de la naturaleza a la que en realidad pertenecemos. A lo largo de las calles, donde los altos edificios nos impiden ver el horizonte, guiamos nuestros pasos, siempre con prisa, hacia lugares definidos sin pararnos a pensar sobre lo que nos rodea a cada instante. Todo el cemento que nos abraza, todos los seres que hay a nuestro alrededor, antes o después perecerán bajo las garras de esa naturaleza que ahora tratamos por todos los medios de aplastar bajo los adoquines. Y esa destrucción del tiempo sobre nosotros, seres efímeros que estamos bajo un cielo estrellado, podemos verla a cada paso que damos. Podemos ver como el tiempo hace su trabajo sobre cada una nuestras obras y sobre nuestros propios cuerpos humanos.
La basura se acumula en las esquinas, el polvo se posa en escaparates vacíos, la vejez se cruza constantemente en nuestro camino, destruimos la visión del horizonte, construimos progreso a base de perder lo que nos dio la vida: la naturaleza. Podemos decir que vivimos entre ruinas constantes. La ciudad es una ruina que contiene ruinas en su interior. Aunque constantemente se cambien los escaparates, la gente se vista a la moda, los carteles cambien e incluso alguna fachada se pinte, hay cosas que no cambian: el gris de las aceras, el resplandor de las farolas que impiden apreciar el cielo, o las líneas blancas de la carretera. Pero todo eso tendrá también un final, como lo van teniendo los edificios que poco a poco se van deteriorando a nuestro paso.
La ruina que construimos nos consume, pero también nos acuna y nos mece en una vida llena de placeres. Es por eso que debemos aprender a respirar en cada paso, a saborear cada instante de los que la ciudad nos ofrece, abrir el corazón, dejar que los sentidos nos brinden constantes sensaciones,permitir que la mente se fortalezca en cada instante.

Una gran verdad!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, y la foto le viene al pelo :)
Me alegra que así sea. Y eso mismo pensé cuando estaba escribiéndolo. Pensé que aquella foto que ví podía venirle al pelo. Gracias por ella. :)
ResponderEliminar